Muchas veces me gusta pensar en que mi vida, o las situaciones que vivo día a día, forman una gran torre. Esa torre, como toda estructura normal, necesita de bases solidas para poder crecer muy alta, si esas bases no iniciaron siendo lo suficientemente solidas, tarde o temprano la estructura flaqueará y la torre se vendrá abajo.
Mi torre se ha derrumbado muchas veces y ha iniciado nuevamente, ha crecido a tamaños insospechados y de pronto la estructura se la lleva el carajo por errores en el diseño de uno de los pilares que la mantenia. 20 toneladas de cosas se desploman sin remedio alguno y ni modo, a empezar a construir todo de nuevo.
Pero a veces no solo factores de diseño pueden dañar a la torre. A veces puede ser victima de guerras, o de invasiones barbáricas medievales, incluso de bandalismo y guerrillas.
También atentados terroristas.
Plastilina Mosh – Nalguita
Extraño las sensaciones a nuevas cosas.
Eso es algo que apesta de la vida, el acostumbrarse a las cosas y dejar de percibir la magia en ello. ¿Quién no recuerda las sensaciones que marcaron una nueva vida? Por ejemplo, el primer beso, el primer orgasmo, el abrir los regalos en navidad, etc.
¿Porque debemos acostumbrarnos a estas sensaciones? Supongo que en parte es como las drogas, en un principio piensas que son la gloria, pero conforme pasa el tiempo, el placer que antes sentías ya no existe y consumes más tratando de lograr esa sensación nuevamente, llevando a uno a probar drogas mas fuertes y de ahí para delante ya no hay mucho que contar.
Aún recuerdo con bastante nostalgia mis primeras sensaciones excelentes. Mi primer beso es de las mejores, y eso que al instante no me pareció la mejor sensación del mundo, de hecho, estuve todo el día con el estómago revuelto pero aún así tenía ganas de más. No se como describirlo. Actualmente, me encanta besa a mi novia, pero la sensación cambió y, aunque sigue siendo muy especial y chingón, no se siente como cuando lo pruebas por primera vez, y supongo que nunca se sentirá por lo que me resta de vida.
También la sensación de ver tu primer película porno. Esta me tocó gracias a un buen amigo que me presto una película que no se como se llamaba, pero la conociamos como “Big Banana” por que una tipa se metía una banana por la va-cof cof-. Llegué a casa y la puse, fue una sensación llena de adrenalina y excitación. El temor de que me cacharan más la excitación de ver finalmente el cuerpo desnudo de una mujer en unas poses sugestivamente morbosas, que permitía el libre acceso de penes al mismo tiempo que hacían posiciones que jamás habría imaginado (Para ese tiempo yo solo conocía el doggy style y el misionero)y también pensar: “A la verga! ¿Apoco tienen esa cosa ahí abajo?”. Antes era todo un logro conseguir pornografía, había que pedirla prestada, o robársela a tus papás, o esperar hasta altas horas de la noche viendo Cinema Golden Choice o las noches de climax de Cinemax (No me pregunten como lo sé), todo eso le daba un sabor plus a la hora en que por fin se asomaba una chichi. Ahora, los pubertos de hoy en día no les resulta nada difícil arruinando así todas las emociones de mis tiempos, todo es de que tecleen “porn streaming” en google y listo.
Cuando entras a una escuela/trabajo por primera vez, también es otra de esas sensaciones que jamás regresaran. Los primeros días es genial esa sensación de miedo e inseguridad que poco a poco va muriendo, mientras tristemente te acostumbras hasta que al final de un año (o menos) ya te caga la madre el lugar y lo odias. ¿Te imaginas que esa sensación durara todo el tiempo? Creo que todos seriamos felices en nuestros trabajos/escuelas.
Aunque una de mis sensaciones favoritas, sin lugar a dudas, son los primeros noviazgos o intentos de. Recuerdo a la perfección las pequeñas tormentas de agua que formabamos en vasos de agua en la primaria porque -debe usted saberlo mi querida fan- yo tuve un lapsus caritus en primaria, tenia a 3 huerquillas tras de mis huesos pero, para mi mala fortuna, la que a mi me gustaba quería con mi mejor amigo valiendo madre todo lo demás. Recuerdo los permisos para ir al cine, a casa de mis amigos, a eventillos que organizaba la primaria y las veces que me porté como un verdadero hijo de puta y me merecí insultos, desprecios y lágrimas por parte de estas niñas (que ahorita ya todas tienen huercos y casadas). Todas esas sensaciones, las extraño impresionantemente, y por mas triste que sea la realidad, no volverán jamás.
Hasta tuve sensaciones chingonas en mis primeras experiencias del internet. Revisar mi correo de “correoweb” y ver los mails de mis cyberamigas de España, Argentina y sepa la madre que otros lugares, leer todas y cada una de las cadenitas que me llegaban y hacer todos y cada uno de los jueguitos que ahi me pedían. Ahora recibo mails de mis amig@s, los leo y los borro, rara vez envío correos electrónicos a mis amig@s. Ya nada es como antes.
Así mismo, sufro de sensaciones pasajeras que se activan con ciertos elementos del entorno. Por ejemplo, hay una que surge cuando camino por las calles que deben tener árboles grandes que hagan mucha sombra, pero deben cumplirse las siguientes características: Que este soleado, que este algo fresco y vaya solo. Es una sensación desbordante de tranquilidad y alegría, que me dan ganas de correr y brincar. De esos momentos en que no pasa nada, pero sientes que vale la pena vivir.
Ahora todo es monótono y no encuentro muchas sensaciones nuevas… pero se que la vida me tiene reservadas algunas más y espero con ansias llegarlas a sentir en un futuro (si se me permite seguir con vida).
Las cuales podrían ser (dentro de muchas):
- - El saber que mi esposa (cuando tenga) esté embarazada, el parto, y los primeros años de mi hij@ (eso si no soy esteril)
- - El dia de mi boda
- - Las primeras vacaciones SOLO (esta capaz y este año sale)
- e incluso: – El estar en mi lecho de muerte (con esta me despido del mundo)
Ah…
Theatre of Tragedy – Cassandra
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